Afterpunk
Todas las entradas etiquetadas como Afterpunk
Este pasado viernes, y tras una gran expectativa, pudimos ver al fin, ver el Homenaje de Ana Curra de “El Acto” (DRO, 1982). Mucha era la polémica levantada sobre ésta nueva empresa de la ex miembro de Parálisis Permanente, y si era lícito o no hacer éste homenaje. A mi humilde parecer, tras 20 años sin explotar el filón de Benavente, ni su faceta de viuda (como otras en su misma circunstancia han hecho) es más que legítimo hacer un “réquiem festivo” como lo llamó ella en el concierto. Con respeto y con legitimidad, porque sólo ella podía hacerlo.
El llenazo de la Sala Kapital habla por sí sólo: Más de 1000 personas acudieron desde los más remotos puntos de la Península para disfrutar de un concierto que a algunos nos ha costado toda la vida esperar.

Comenzó el concierto sin que cupiera un alfiler en la sala, con la expectación de quien sabe que está viendo un concierto histórico, y los temas no se hicieron esperar: Con un Manolo Uvi (Comando 9mm, La Uvi…), un César Scappa (Polvo de Ángel, poeta y agitador) y un Rafa Battaglio (La Frontera) solemnes y dignos, con unas tablas y un saber, contrastaba llamativamente la buena forma de Ana Curra, que no paraba: saltaba, corría, bailaba, haciendo que más de una (entre las que me incluyo) envidiara su buenísima forma física. Físico que más de una jovencita querría, porque como nos viene acostumbrando, salió en ropa interior, con una escueta camiseta de red, dejando ver que sigue siendo la misma Ana Curra que nos volvía locos de adolescentes.
Uno a uno fue desgranando los trece temas del acto, para delicia de los presentes. En pocos conciertos he visto corear tanto al público, todas las canciones. Y no es para menos: la banda sonora de una vida lo merece, y es que todos los que estábamos éramos de Ana Curra, de Benavente, de Balmaseda, de Toti, de Canut…
Los temas, interpretados por Ana, suenan más punk, más rápidos y sin la cadencia atmosférica que caracterizaba a algunos temas como Aquella Extraña Sonrisa, o Tengo un Precio, para hacerse trepidantes en Adictos a la Lujuria, Tengo un Pasajero, o Todo el Mundo.

En medio del concierto, la sorpresa fue la subida al escenario de Rafa Balmaseda, que subió para interpretar Quiero Ser Santa y Esa Extraña Sonrisa, con lo que fue un lujo oir éstas canciones míticas con doble bajo.
A mi parecer, un fallo dejar al guitarrista César Scappa que cantara “Esto no es”, aunque es uno de los más allegados a Ana y Eduardo, y entendiendo el homenaje a Toni Vázquez y Enrique Sierra (las más recientes pérdidas de aquellos pioneros), creemos que Manolo Uvi hubiera puesto una nota de calidad vocal a ésta canción. Si bien lo perdonamos, por lo emotivo del homenaje, que nos hizo que muchos ángeles suyos, y nuestros, estuvieran ésa noche cantando sus canciones y bebiendo unas copas, a la salud de una escena, que por una noche, pareció brillar y resucitar.
En el bis, Ana Curra interpretó un solo de piano (en el que no se echó en falta la tecla rota que se cargó nada más pisar el escenario, aporreándolo con los codos, en un alarde de violencia musical impresionante), un homenaje a Eduardo, que estaba, junto con otros en nuestros corazones.

La nota disconforme la ponen algunas voces en blogs y comentarios en las redes. Pero para gustos hay colores, y ésta es una crítica de alguien que fue, vió y le gustó. Si bien es cierto que la sala es “rara” y alguna gente no pudo ver nada, que otros lo vieron con un cristal por medio, lo que le quita magia al directo, que hubo gente que se pasó el concierto subiendo escaleras tratando de ver algo, y eso te impide meterte en el concierto, dejar que las melodías te lleven y te hagan vivir un momento único. Una servidora tuvo la suerte de poderlos ver en el palco, muy cómoda y sin tener que dar saltos para ver a través de la gente, dada mi estatura… También me permitió llorar como una niña, y es que son muchos años, muchos momentos de mi vida cristalizados en algunos versos. Muchos momentos que se recuerdan, mucha gente a la que se echa de menos, pero ése sentimiento peligrosamente embriagador que es la nostalgia, no dejaron Ana y sus secuaces que se cristalizara en nuestras almas. Fue algo festivo, algo hermoso, rápido, contundente y combativo, un grito de: La escena no está muerta, no la tratéis como tal. Porque vivimos en un momento grandioso para la escena musical de nuestro pais. El Acto de Ana Curra no era un lloro sobre la leche derramada: era una interpretación nueva de viejos temas para asentar un proyecto, para quitarse una espinita, para hacer un homenaje y que nos bendigan en los proyectos actuales y futuros.
Los que salimos de allí salimos convencidos de ello, y agradecidos por una noche inolvidable, en la que volvimos a ser jóvenes. Y recordad: Podemos ser Héroes, un día nada más. (Jacq the Rimmel)
“El día 9 Marzo en KAPITAL, ANA CURRA presenta ‘EL ACTO’. Tocaremos todo el repertorio de Parálisis Permanente. Por fin, una causa pendiente para mi, se hará realidad. Gracias siempre y presente entre nosotros tendremos a Eduardo Benavente. Los músicos y amigos que me acompañarán para este especialísimo momento son: Cesar Scappa, José Battaglio, Manolo Uvi y Rafa ‘le doc’”. (Ana Curra)








